EL ESPECTRO NOCTURNO Y EL DILDO ROBADO. Como María pierde la virginidad con un dildo, para ahuyentar sus demonios… …
Fecha de publicación: octubre 1, 2011 2:56 pm
Todas las noches soñaba lo mismo… Mi habitación en penumbras exactamente idéntica a la real; me confundía… Me dormía rezando para no tener miedo; mi cuerpo permanecía rígido, mis manos torcidas bajo la almohada y la espalda contra la pared… Murmurando estas viejas oraciones cerraba los ojos, me cubría con las sabanas hasta la altura de los ojos y repetía las palabras una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… eran casi como un mantra sagrado para mí, él cual me conducía a un estado de sopor en donde mi conciencia se desdibujaba, produciendo las alucinaciones del sueño… O eso creo… Verán, por que, cuando el reloj se acercaba a la media noche, una silueta oscura alta y delgada, aparecía junto a mi cama, de la cual solo podía distinguir sus ojos observándome fijamente… me asustaba tanto que no podía respirar, ni moverme, ni hablar… con los ojos desorbitados yo le hacia frente a la amenazadora mirada de la extraña criatura, la cual siempre parecía estar a punto de saltar sobre mi para poseerme, mientras yo me repetía, ¡solo es un sueño!, ¡solo es un sueño!, ¡relájate y respira!…. yo sentía que debía luchar, ya que si me dejaba llevar por mis instintos, y por el miedo, no despertaría jamás… ..me estremecía por completo, formándose nubecillas de colores verdes sobre mis ojos por la presión de encontrar la calma en la desesperación y en algunos episodios me sangraba levemente la nariz…. Aun así , creo que lograba Despertar, o talvez la presencia desaparecía, porque sentía un leve cambio, casi como encender un interruptor, y la atmósfera cambiaba totalmente, encontrándome sola en mi habitación otra vez … Busque remedio, pero ni yo misma encontraba credibilidad a mi historia, así entonces, ¿como contarla a alguien más? Cada vez que lo intentaba, los demás se reían de mí, argumentándome que veía demasiadas películas de terror, o trataban de convencerme de que era mi imaginación, el stress de vivir sola en mi primer año de universidad, lejos de mi familia, entre otras cosas. Tenía tanto miedo a estar sola, que inventaba muy a menudo, visitar a mis padres, regresando al pueblo donde había vivido toda mi infancia, en donde me sentía tranquila y acompañada. En uno de estos viajes de fin de semana, mi hermana menor, me pidió que la acompañara a pasear por la plaza del pueblo para poder verse a escondidas con su novio sin que nuestros padres la vigilaran, -¿ por qué no solo pides permiso y ya?- Le pregunte, sin muchos ánimos la verdad, de ser testigo del amor adolescente, pero ella puso cara de cachorro adolorido, diciendo que estaba castigada por no se que motivo e imploro tanto que al final accedí a regañadientes, y salimos juntas. En eso andábamos cuando una anciana me increpo de la nada, agarrandome fuerte por los brazos y mirándome fijo para que la escuchara. Era una gitana. – niñah un gran maaal se cierne sobre ti, tu auraa eh purahh, tu castidad lo atrae, quiere corromper tu almah, utilizar tu CUERPO… yo lo veo acechándote……- al decir esto fijo sus ojos en un punto sobre mi hombro, pero no tuve tiempo de volverme, porque estos se tornaron blancos, y su voz cambio; con un acento aterciopelado y masculino, muy diferente a las rudas sonoridades características de los gitanos y me dijo: -eres deliciosa- Grite y la empuje hacia tras, la mujer parpadeo, atrayendo las miradas de los pueblerinos presentes en la plaza y de las gitanas más jóvenes que andaba leyendo la suerte por ahí… -¡He paisana tú que te cree que le eeestah haciendoooo a mi maleee!, que lahh mil maldiciones de los piojos caigan sobre ti si no pagas por tu insulto ahora!- Estaba tan asustada, que mientras tomaba de la mano a mi hermana para que nos fuéramos rápido, saque unas monedas de mi bolsillo y se las tire a las gitanas para que dejaran de molestarme… Caminamos casi corriendo a casa, yo recordando aun la ultima mirada horrorizada de la anciana a la que sus hijas estaban levantando del suelo, y mi hermana parloteando muy fuerte en contra de ellas, reclamando que arruinaron su cita con su novio, e interrogándome sobre lo ocurrido, pero no le hice caso. Cuando llegamos a casa, me encerré en mi cuarto, y empecé a masturbarme frenéticamente, con los dedos sobre el clítoris, repitiendo las palabras que había escuchado esa tarde como nuevo mantra… eres deliciosa, eres deliciosa, eres deliciosa… En los ojos de la anciana había visto la mirada que me acechaba por las noches… Al pensarlo me asuste, pero ese miedo me incito a tocarme con más fuerza; Mi hermana golpeaba afuera de mi puerta pero no le hice caso, si no que proseguí, hasta quedar exhausta, y dormirme. Al otro día, al despertar, no logre comprender por que reaccione de esa manera, pero tenía la intuición, de que si quería dejar de temer a la oscuridad nocturna, y a mis sueños; debía renunciar a mi tesoro más preciado, mi virginidad. Yo era enchapada a la antigua; quería reservar mi cuerpo para un momento especial, pero el chico ideal aun no había llegado, y aunque la oportunidad y el deseo no habían faltado, sentía que el amor que ameritara la entrega, no había tocado mi puerta, Mi hermana menor siempre se había reído de mi, y no se explicaba el por que de mi “acartuchamiento” siendo que nuestros padres no nos había criado así, si no más bien liberales, ofreciéndonos pagar las visitas al ginecólogo, las pastillas o preservativos que necesitáramos, para no coartar nuestros futuros antes de tiempo, de lo cual mi hermana había hecho muy buen provecho. De todas formas, no sabía que hacer, ya iba de vuelta a la ciudad, y aun no había tomado ninguna decisión al respecto, debía perder mi virginidad, para alejar a el monstruo que me amenazaba por las noches, ¿pero como? ¿Y con quien? No tenia con nadie la confianza para entregarme, menos el amor.. Haha sabía que debía renunciar a esa idea… Cuando salí de la estación del metro para dirigirme a mi departamento, iba distraída pensando en todo ello, por lo que NO me di cuenta de que la solución estaba frente a mi. Al levantar la mirada vi la puerta de un café con piernas entreabierta, y alguien cerrándola de golpe para que la “intrusa” que observaba desde afuera no alcanzara a “sapiar” hacia adentro, solo que no sabían que en verdad no estaba poniendo atención, y no me di cuenta de ello a tiempo, así que mi rostro rápidamente se volvió para disimular el bochorno al siguiente escaparate que se encontraba junto al café, En el cual brillaban con letras de neon, las palabras “sex shop” Me sonroje aun más, y me di la vuelta, para seguir por otro camino, pero caí en la cuenta, que en ese lugar podría encontrar el aparato que me salvaría irónicamente de “ir al infierno” ¡Ah que horror y que vergüenza sentí!, cuando reuní el valor suficiente para ingresar a la tienda, y el vendedor (un chico joven y guapo) me saludo. -¡hola! ¿en que te puedo ayudar?- Tartamudee un hola y no respondí a su pregunta, me quede con los pies clavados al suelo por que si no de otra forma saldría corriendo. El chico sonrío con suficiencia al comprender lo tímida que era, e hizo como si leía una revista mientras colocaba unos audífonos sobre sus oídos, que sonaban a todo volumen, fingiendo que me daba privacidad. Era delgado, de cabello oscuro hasta los hombros y tez blanca.. No que me fijara, mi objetivo ahora eran encontrar el dildo perfecto, con quien perdería mi virginidad y me salvaría del demonio.. Bueno en contexto sonaba menos ridículo y más aterrador…. Mientras observaba los estantes transparentes, llenos de artilugios eróticos, me vi ruborizada al máximo a través de un espejo que cubría toda la pared del sexshop. Pero aunque mi rostro estaba asustado, el rosa en las mejillas me sentaba bien, haciendo un lindo contraste con mi piel pálida y cabello caoba… también vi que el vendedor guapo , estaba observando de reojo mi delgado cuerpo, y mi trasero… Al contrarío de mi manera de ser, me sentí excitada. Suspire levemente, tratando de apaciguarme y volviendo a la tarea de elegirme un buen pene de mentira que me ayudara con mis delirios… pero si había uno de verdad ofreciéndoseme en bandeja .. ¡¿Qué me esta pasando?! – Me dije a mi misma – ¡concéntrate!- Volví a los penes, eran de mil colores, formas y texturas, ¿cual elegir? Mientras tomaba el que más me había llamado la atención , un dildo de buen tamaño, de un color azul eléctrico chillón, de textura flexible pero firme, y descubría al presionar por casualidad un botoncito que tenia por debajo que también era vibrador , ( ya ahora totalmente desinhibida.. Y al parecer con un fuerte de caso de personalidad bipolar) sentí un acalorado susurro al oído, – ¿quieres que te enseñe como se utiliza eso?- era el vendedor que se había acercado lo suficiente a mi lado como para dar un respingo… La entrepierna se me humedeció solo con sentir su aliento tibio y varonil tan cerca de mis labios, el chico parecía de mi edad, sin embargo ejercía una fuerza que me derritió por completo al sonreírme de tan cerca; no pude evitarlo y comencé a besarlo sorprendiéndolo con mi atrevimiento, pero correspondiéndome efusivamente. Sus manos rodearon mi cintura agarrandome de las nalgas, mientras nos besábamos apasionadamente y me arrastraba hacia una puerta que había detrás de la caja registradora. La bodega supuse. Introdujo los dedos de su mano derecha dentro de mis jeans masajeando mi ya hinchado clítoris, y esparciendo por toda mi vulva los jugos que salían a borbotones de mi vagina, (¡yo estaba tan caliente que suspiraba!) mientras que con la otra mano me abría la blusa, para chuparme las tetas, y mordisquearme bien rico los pezones. Yo aun tenia una mano ocupada con el dildo azul, pero con la que estaba libre apretujaba su pene por encima de la ropa, que ya estaba duro y ganoso de salir saludarme. Su mano se deslizo más adentro por mis piernas hacia mi vagina, introduciéndo un poco sus largos dedos en ella. Sentí un pequeño dolor que me hizo detenerme, y darme cuenta de lo que estaba haciendo, empujándolo fuera de mi. – ¿quieres que pare? ¡ Pero si estas DELISIOSA!- me dijo chupándose los dedos, haciendo que me mojara aun más, pero mi sentido común, no me abandono esta vez, y salí corriendo de la tienda arreglándome la ropa, y tomando mi mochila que había quedado tirada en el suelo del negocio. Cuando me aleje las cuadras suficientes, para no sentirme avergonzada y poder mirar atrás me di cuenta toda la gente me podía ver con EL CONSOLADOR azul en la mano. ¡Que humillación! ¡Seducí a un tipo desconocido, me robe un dildo de un sex shop, y ahora todo el mundo en la calle me había visto con él en la mano! … Lo guarde rápidamente y volví sobre mis pasos, que perdí en mi alocada carrera, para dirigirme a mi departamento. Al llegar seguía acalorada por el encuentro que había tenido con el vendedor del sex shop, así que me desvestí y me metí a la ducha. El agua tibia me relajo y me hizo olvidar los acontecimientos de la tarde. Después de comer un tentempié me fui a mi habitación pensando en si debía o no utilizar el vibrador azul que aguardaba en mi bolso. -¿era esta la forma en que había decidido perder mi virginidad? – … Dude, pero sin embargo al recordar los eventos de esa tarde se me humedeció la vagina nuevamente, y sentí como la enorme necesidad de tocar mi cosita me embargaba por completo… No lo pensé más y me deje llevar. Tendida en mi cama como estaba, comencé a desvestirme poco a poco, rozándome el cuerpo con la tela de las prendas que me quitaba, mi respiración se torno muy agitada, y sentía las mejillas abochornadas, lo que me hizo recordar como me veía en la tarde de ruborizada ante el espejo del sex shop solo para notar que el chico guapo me miraba el culo… El estaba muy bueno, no se por que no lo deje perforarme la conchita con el pene duro y rico que poseía, el cual le había sentido solo por encima de la ropa… ¿Cómo sería? ¿Cómo será sentir un pene entre las piernas? Busque el dildo entre mis cosas mientras me masturbaba con la mano, estaba tan excitada nuevamente, sentía como los juguitos vaginales se deslizaban por mis piernas, me lamia los dedos… repetía las palabras sin darme cuenta, -deliciosa.. Deliciosa… – Cuando finalmente saque el vibrador de mi bolso, me las ingenie para chuparlo entero y humedecerlo así con mi saliva, mientras me habría con los dedos los labios de la vagina, introduciéndolos un poquito y descubriendo que me gustaba sentir presión allí… me gustaba tanto que me metí todo el dildo de un solo empujón, haciéndome gritar de dolor, mientras un pequeño hilo de sangre se escurría por mi concha… Presione el botón del vibrador, he inmediatamente el dolor que sentía se convirtió en placer… ¡Uf! Y que placer sentía de ser penetrada por ese miembro tan exquisito… Desesperada moví el dildo adentro y afuera de mi pliegue caliente y húmedo, se deslizaba tan rico!, ¡mi conchita mojada sonaba tan fuerte por el mete y saca que me hacia! Gemía como una loca, pensando en que no sabía lo que me estaba perdiendo al no utilizar uno de estos antes! me deje el dildo adentro cambiando de posición, me senté sobre un almohada, para presionarlo contra ella, cabalgando, mientras me apretaba las tetas y me masajeaba el clítoris.. ¡Que sensación tan ricaaaa! Alcance un orgasmo exquisito, pero solo para necesitar otro más, estaba como una loca… cuando me levante vi que la almohada estaba manchada con una mezcla de mis jugos y mi sangre, me puse en cuclillas y la lamí mientras me metía el consolador con mi trasero elevado hacia el cielo… Estaba tan caliente que imagine que alguien me lamia la concha… la sensación era tan placentera que me parecía real… Una fuerza me tomo de repente y me dio la vuelta, empujándome contra la cama , y dejándome con las piernas abiertas mientras seguía lamiendome el choro, bebiendo de mis jugos mezclados con sangre virginal. Me sentí aterrada al darme cuenta de que no estaba sola, sin darme cuenta la media noche cayó sobre mi y la criatura de mis pesadillas había llegado finalmente para violarme con su lengua… Levanto su rostro, y reconocí en él al vendedor de la tienda de juguetes sexuales, me sonrío igual que en la tarde, pero me miro con los ojos penetrantes de la bestia que me amenazaba en sueños, me excite tanto con la visión que me vine con el doble de fuerza que la vez anterior expulsando el dildo de entre mis piernas, para ser penetrada por la gruesa lengua del ser que me tenia prisionera entre sus brazos, haciendo que mi vagina chorreara jugos como nunca. Cuando acabe de sentirme en la gloria, la sombra me poseeyo por completo, subiendose sobre mi, me beso en la boca en una mezcla del aliento calido que le había sentido por la tarde al chico de la tienda y el sabor delicioso de mi concha, mientras aparecía su pene largo, duro, grueso, jugoso y caliente él cual incrusto de un empujón en mi vagina, y con fuertes embestidas me hizo gozar el resto de la noche, hasta donde más ya no recuerdo… Cuando desperté ya era de madrugada, y sentí como la atmosfera había cambiado a esta especie de situación, que yo denominaba normal. Me había quedado dormida desnuda y sobre el cubrecama, con el dildo metido en la vagina, y al darme cuenta de la situación me sonroje para luego cubrirme, muerta casi de frío. Al otro día decidí que no era correcto haberme llevado el preciado consolador sin pagar. Por lo que volví a la tienda, pero ahora la atendía una mujer madura. Haciéndome la loca pregunte por el vendedor que había antes, ¡pensando en que todo había sido mi imaginación!. Pero me dijo que era su hijo, que se llamaba Miguel y que a veces se quedaba en la tienda cuando ni ella ni su marido se podían hacer cargo del asunto. Sonreí a la dependienta, y anotando mi numero de teléfono en una pequeña tarjetita, se lo deje encargado de entregar a su hijo sin ninguna cohibición… Y es que la experiencia vivida, me había cambiado por completo, quería experimentar, y descubrir el placer que mi cuerpo podía obtener y regalar a otros. Esa misma noche recibí una llamada del vendedor guapo.Me dijo que su madre le había entregado el numero, -”Una chica bonita pero algo “lanzada” dejo esto para ti, Miguel” me dijo mi vieja.. senti la curiosidad de saber si eras tú o no… …la linda chica que estuvo en la tienda el día anterior.. ¿como te llamas?…- Luego de hablar un rato, le conté que había disfrutado mucho con el dildo robado… – María eres una niña muy mala, jajá nunca me había pasado que me robaran un consolador de la tienda, era acaso una fantasía sexual tuya??… tenemos que ver la forma en que me lo pagues…- Me reí de ello, no sabía hasta que punto podían llegar mis fantasías eróticas… Esa noche me dormí sin preocupaciones sobrenaturales, y a la siguiente tuve una cita de miedo con Miguel, en donde al fin probé como se sentía un pene humano de verdad entre las piernas, fue muy rico, pero esa ya es otra historia…
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