LA REVISIÓN DE MI GINECÓLOGA; TUVE QUE HACERME MI SEXÁMEN. Entre consoladores, bolas chinas y vibradores…habrá salido el exámen en orden?…
Fecha de publicación: septiembre 29, 2011 5:58 pm
Todas las mujeres tenemos nuestro ginecologo, el que siempre nos atiende, nos revisa, nos toma exámenes y nos da consejos.Yo también tenía el mio, lo tuve desde chica, mi mamá me llevó por primera vez y desde ahí que es mi ginecólogo de cabecera..bueno; era.
Nunca tuve ningún tipo de problema con el,de hecho, me fascinaba ir a verlo, la rutina era siempre la misma; yo llegaba, me hacia preguntas de mi vida sexual, me miraba a los ojos, luego me pedía que me sentara en su camilla, el iba y me desvestía (siempre fue muy atento), me miraba entera para ver si es que tenía algo raro, contemplaba mis senos durante largos segundos y luego se acercaba y me los tocaba, los masajeaba durante minutos, luego con las yemas de sus dedos tocaba mis pezones para ver si es que estaban en buen estado, me los tiraba y apretaba durante un buen rato. Cuando eso terminaba me hacia recostarme y abrir mis piernas, también durante un largo rato me miraba y se acercaba mucho, para ver de cerca si es que tenía algo extraño decia el, de hecho un día su nariz rozó mi clítoris, obviamente me pidió disculpas y yo entendí que eso debía de pasar mucho,mal que mal era un hombre totalmente profesional. Luego metia sus dedos bien adentro mio y los movia durante mucho rato, cuando no podía sentirme bien se sacaba los guantes para tocar la textura de adentro, lógico, con guantes no iba a poder saber si es que estaba todo en orden. Después de unos diez minutos así el terminaba, me hacia vestirme y el iba al baño. Luego salia y yo ya estaba lista, me despedía y fijaba hora con la secretaria para dos meses más. El problema es que pasaron esos dos meses y ese día en la consulta no estaba el… había una mujer en su reemplazo, de vacaciones dijo la Mirnita (su secretaria) que se encontraba el doctor. Yo tenía hora fijada para ese día, y aunque no me gustó que me cambiaran a mi doctor, preferí no hacer escándalo y entrar a la consulta.
- Hola, mi nombre es Alexa y soy la ginecóloga que reemplaza al Doctor, por favor tome asiento mientras busco su ficha.
Era esbelta, rubia, con el pelo largo tomado en una cola de caballo, ojos negros, de una mirada profunda, manos y dedos largos, unos pechos grandes y firmes bajó su delantal llamaban muchísimo la atención, de hecho era difícil pensar en otra cosa dado que jamás había visto a una mujer con unos pechos así que no estuviera en la tele. Sus piernas salian de su delantal y eran igual de firmes que sus pechos, largas y toníficadas…ay, la envidié, que daría yo por tener un cuerpo como el de ella. La envidié más cuando se dio vuelta a buscar mi ficha y ví que tenia un trasero como los de las conejitas playboy. La verdad no se que me pasó con ella que apenas entré a la consulta me fijé en esas cosas, me sentí acalorada apenas la ví, se me erectaron los pezones solo con mirarla por atrás.. -¿Me estaré volviendo loca?, pensé.
Ella vió mi ficha y comenzamos a hablar, era más ameno hablar con ella la verdad que con el doctor, pero igual lo extrañaba ya que ella no me miraba a los ojos como él…pero Alexa me hacia quemar por dentro.
Cuando me dijo : -”recuéstate en la camilla”. Casi corrí a sentarme y sacarme la blusa y la falda, solo me quedé con las botas negras que me había comprado y mis colaless de encaje rojo. Ella me miró y me dijo : -”No era necesario desnudarte, o si gustas puedes ponerte la bata encima”. Yo no entendía nada, ¿tan distintos eran sus métodos a los del doctor?, ¿porqué no me quería desnuda?, ¿quizás no era tan buena ginecóloga?. Yo sin entender nada le dije:
- No gracias, prefiero quedarme así, tal como el doctor me ha dicho siempre-dije.
-Cómo? ¿El doctor te hace desnudarte entera y quedarte así cuando vienes?-me preguntó.
-Si obvio-afirmé- tengo que desnudarme así y luego el comienza con los masajes en mis pechos y mis pezones. ¿Acaso tu no me lo vas a hacer? Por que fíjate que yo estoy acostumbrada a un método y no pretendo cambiarlo.
Ella me miró durante un rato con una expresión de sorpresa, luego puso cara de desaprobación y, de un minuto a otro, en sus labios se dibujó una sonrisa maliciosa y dijo : -Perfecto, si es lo que quieres entonces seguiré con esos métodos, e integraré unos nuevoa que supongo no conoces.
Se acercó y suavemente comenzó a tocar mis senos, pasaba lentamente la punta de sus dedos por mis pezones mientras ellos se endurecian, algo muy raro estaba pasando por mi cuerpo y no entendía que era. Luego su palma entera cubrió mi pecho y los masajeaba lenta y firmemente….era una sensación tan placentera que no puedo explicar… Luego de un rato me dijo que abriera las piernas en esa posición, sentada con las piernas colgando, y lo hice, ella corrió mi calzón y se quedó mirando un buen rato mi vagina, luego la toco y me dijo : -Estás mojada-. Yo, muerta de verguenza cerré las piernas, Alexa había descubierto lo que me provocaba y eso no era nada bueno, me tapé la cara con mis manos y me paré de la camilla, solo pensaba en que por favor no fuera a comentarle nada a mi doctor sobre esto. Pero para sopresa mia ella me agarró de un brazo y me dijo:
- Tranquila, yo también estoy mojada desde que te ví entrar por esa puerta.
¿Quéeeeeeee!!? Dios mio, qué estaba haciendo, nunca había hecho nada así pero es que esa boca, esas manos, ese cuerpo….oh, solo queria tener a Alexa entre mis piernas. Yo me volví a sentar en la camilla y ella me siguió revisando, me volvió a tocar la vagina y ahora introdujo sus dedos dentro mio, sentí que iba a desfallecer del placer, mis caderas se movian solas y ella no despegaba sus ojos de la humedad que me salia de la entrepierna. Me arrancó los colaless y me tiró a la camilla, puso mis piernas en ese aparato para que queden abiertas y hundió su cara en mi, sentí como su nariz tocaba mi clítoris y como su lengua intentaba meterse dentro mio, me lamia entera, de arriba para abajo, como si mi vagina fuese el manjar mas delicioso del mundo. Luego se levantó, se bajó los calzones y se subió arriba mio, puso sus rodillas al lado de mi cabeza y me mostró su vagina. Era muy distinta a la mia, pero increiblemente apetecible, luego bajó y la restregó contra mi cara, se sentia humedo, caliente, extraño. Yo saqué mi lengua y la dejé quieta, ella se movia de un lado para otro y esparcia todos sus líquidos en mi cara. Luego se dió vuelta y expuso su vagina a mi boca mientras ella tomaba la mia entre sus labios….ohhhh….era tan delicioso que pensé que iba a estallar en cualquier momento. Cuando sentí que me venia ella paró y me dijo:
- No, momento, que viene tu SEXamen más importante- Y fue a buscar algo a su cartera, sacó un bolsito de terciopelo rojo y lo abrió, para mi grata sopresa sacó un pene de plástico de unos 20 centímetros, sacó unas bolitas extrañas que nunca había visto, y algo que parecia una bala con un control remoto, y me dijo : -Ahora relájate que yo me encargo de ti.
Me hizo ponerme en cuatro y lamió todo mi ano, oohhhh, era una sensación maravillosa. Una vez que ya su lengua había mojado bien mi culo introdujo de a poco el pene de plástico y comenzó a moverlo, al principio me dolio un poco pero luego solo me dejé llevar. Cuando ya era delicioso y el pene estaba a la mitad dentro mio, agarró esas bolitas y las metió en mi vagina.…oohhh, fue una sensación tan maravillosa, era como si varios glandes estuvieran dentro mio haciéndome gozar como nunca antes. Luego comencé a sentir una vibración, y vi que lo que parecia una bala era algo que vibraba, ella, agilmente y como toda una maestra, mientras movia el pene en mi ano y mientras sacaba y metia las bolitas en mi vagina, puso esa bala vibrante en mi clítoris e hizo que tuviera el orgasmo más increible de mi vida. Simplemente no lo podía creer, me dejó sin respiración y con escalofrios durante unos cinco minutos. Luego me miro mientras un líquido corria por mis piernas a medida que iba sacando todos los juguetes que me habia introducido y sonreia satisfecha. Me besó la vagina y luego mi mejilla, y me dijo :
-Eres la mejor paciente que he tenido. Está todo muy bien por allá abajo, nada de que preocuparse.
Se fue al baño y yo me vestí, aún jadeante. Luego me levanté y ella ya me estaba esperando sentada en su escritorio. Me pasó una receta y se despidió. La miré extrañada y le pregunté:
-Si es que está todo bien por acá abajo, entonces para qué es la receta?
-¨Por que en ella está mi número telefónico; llámame cuando tengas una urgencia ginecológica que necesita ser atendida- me dijo.
Yo rei y salí de la consulta, le di las gracias a la Mirnita y volví a mi trabajo.
Ahora retomé las visitas con el doctor de antes, voy sagradamente una vez cada dos meses. Pero el solo atiende en su consulta, así que al menos una vez a la semana me veo en la obligación de llamar a Axel o a alguna de sus amigas para una “revisión especial” con esos instrumentos que conocen tan bien.
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