Mi mejor amigo

Fecha de publicación: octubre 1, 2011 2:58 pm

20 cm., rosado, brillante, mi primer dildo. No me gusta decirles consoladores, porque aunque en realidad te consuelen en momentos de necesidad, en realidad mi relación con mi cosito es más juguetona. A veces no tengo nada que hacer, sé que nadie va a venir a verme, y lo saco de su cajón. Incluso me gusta también ponerme ropa especial, demorarme, y mirarme en el espejo, sentirme caliente y sexy, y entonces lo acerco a mí, dejo que recorra mi entrepierna suavemente, y lo pongo a vibrar. Lo acaricio mientras le esparzo lubricante o a veces lo lamo, me recorro toda la zona con él vibrando suavemente, aprieto mis piernas y lo siento contra mi clítoris caliente, dejo que mis caderas bailen desesperadas hasta que no soporto más y lo introduzco completo de una sola vez, todo lo que puedo, que me llegue lo más adentro posible, mientras me muevo y me muevo y me lo meto sin parar; cuando encuentro el ritmo en el que funcionamos bien, le aumento la intensidad y me vuelve loca, no me doy cuenta de lo que hago ni como gimo ni si me escuchan los vecinos ni si puede entrar alguien, para mí sólo está el atravesándome, llenándome y llevándome más lejos (y a un lugar mejor) que cualquier hombre. Lo apago pero lo dejo aun dentro un ratito, mientras me acomodo para descansar. Me toco un poco más, me gusta cómo se siente ahí húmedo y caliente después de un maravilloso orgasmo, lo saco despacito, muy lento, me froto todavía un poco, disfrutando hasta lo último, con mi amigo favorito (aunque no el único, pero eso ya es otra historia).

Compartir: Twitter | Facebook | Email

Notificar mal uso o Spam

Comentarios:

Dejar un Comentario