Orgasmos de regalo Para saciar la lujuria que sentí en mi más candente cumpleaños…
Fecha de publicación: octubre 1, 2011 2:51 pm
Orgasmos de regalo
Cristóbal y yo llevábamos varios meses saliendo juntos, él me conocía perfectamente y por lo tanto estaba consciente de todas y cada una de mis pervertidas fantasías y deseos ocultos sexuales. Entre esos meses hubo una sola semana en que me tocó trabajar de manera exhaustiva, estaba tan cansada que desde hace mucho había perdido la noción del tiempo y a pesar de que vivía con mi novio, llegaba tan tarde después del trabajo que nunca hacíamos nada juntos ni mucho menos teníamos relaciones. Sin embargo, ¿cómo iba a imaginar que mi novio tenía para mí una sorpresita más que placentera reservada en mi cumpleaños, el cual había olvidado?
Aquella mañana me desperté un poco aturdida y con un ligero dolor en mis hombros, como era de costumbre intenté mirar la hora, pero al abrir los ojos no solo me di cuenta de que no podía ver nada, sino que me percaté de que mis manos estaban completamente atadas. ¡Mi primer pensamiento fue entrar en pánico! Un escalofrío de terror recorrió mi cuerpo. ¿Qué chucha?
- Shhhhhhhh tranquila amor – La voz de mi novio me calmó al instante, no entendía que diablos hacía amarrada aunque confieso que en cierta forma mi corazón latía con fuerza de los nervios y me sentía un poco excitada por la situación: manos amarradas, vestía la camisola transparente que usaba para dormir, ojos vendados.
- ¿Amor por qué estoy así? Por fa suéltame, no me gustan las bromas. – Le dije suplicante.
- Shhh tranquila es una sorpresa de cumpleaños, ¡feliz cumpleaños mi zorrita! Hoy día te voy regalar el mejor orgasmo de todos y voy a cumplir unas de tus fantasías, prepárate para correrte como nunca. – Me dijo y sus palabras me excitaron de golpe – “Ahora entiendo”, pensé, pues desde hace mucho tiempo que le había mencionado que me gustaba el bondage y aunque apenas tenía las manos amarradas, lo que me dificultaba un poco ladearme y llevaba una venda en los ojos, todavía podía mover las piernas en esa posición.
- ¿Qué pasa amor no te gusta la idea de que te tenga a mi antojo para hacerte gemir de placer? – Sus palabras cada vez me encendían más, aquellas palabras del hombre que amaba me hacían sentir como una puta, caliente y deseosa de que me penetrara de una y me hiciera gozar como nunca. Sentía como mis calzones se empezaban a mojar de lo excitada que estaba.
- Si vas a hacer algo mejor hazlo pronto, no me gusta estar así además quiero que me la metas luego – Le dije el deseo, la situación, la pasión, finalmente se habían apoderado de mi ser.
- Primero tengo otra sorpresa para ti – Sentí que me susurro sensualmente al oído y en mi situación lo único que pude hacer fue sentir como me mojaba más aún con sus palabras, estaba tan ansiosa porque me la metiera que podía imaginarme su pene bien dotado envistiéndome salvajemente con furia, haciéndome gozar y jadear como una perra, una puta o una zorra como la que era. Sin embargo, cuando sentí como sus hábiles manos que hacían que siempre me corriera cuando me masturbaba, me quitaron el calzón y mi culo y mi vagina quedaron expuestos y mis fluidos empezaron a mojar la cama. Empecé a jadear y mi corazón comenzó a latir más rápido por la ansiedad.
- Amor dame tus dedos por favor. Métemelos, métemelos luego – Le dije entre jadeando y suplicando, quería que me penetrara, que me lo metiera luego, la ansiedad y el deseo me estaba matando, me sentía como una virgen a punto de ser violada, me sentía tan puta y deseosa en ese momento, yo amarrada de manos, vendada de ojos, con mi camisola transparente que hacía que mis tetas se traslucieran, abierta de piernas para él, como intenté hacerlo lo mejor que pude, con el choro escurriendo como fuente por lo mojada que estaba.
- Tranquila – Me calmó, sentí como comenzó a meterme los dedos en la vagina, “que rico” pensé cuando los sentí, podía sentir como los metía y sacaba de mi interior y me abría la vagina para prepararme para la penetración.
- Amor chápamela – Le dije.
- Tengo algo mejor para ti quiero que gimas como una cerda cuando lo sientas – No entendí a que se refirió con eso, pero antes de que pudiera reaccionar, sentí como con sus dedos me abrió la vagina lo más que pudo y me metió algo delgado. No parecía ser su pene, era frío y suave, debía ser un vibrador o un dildo algo, no del típico material de siempre.
- Es un vibrador de cristal – Me aclaró y antes de que pudiera procesar la información, lo encendió y comenzó a vibrar en mi interior, incapaz de ver, lo único que podía escuchar era el zumbido de las vibraciones en mi interior, me tenían vuelta loca, se sentía tan rico, las vibraciones me volvían loca de placer, era algo indescriptible no podía contenerme, sentía como le subía más y más a los niveles, no se cuantos tenía solo sabía que estaba gimiendo y chillando como una cerda, mientras mi amor me apretaba los pezones con una mano y con la otra me preparaba el ano.
- Ahhhhh amor amor por favor apágalo – Le decía no podía formar frases coherentes, solo trataba de forzarlo más y más en mi interior, no sé cuanto tiempo pasó, me parecía que habían pasado muchos minutos desde que lo había sentido, sentía que estaba por correrme, por explotar las sensaciones eran indescriptibles, el me pellizcaba las tetas, me besaba por donde podía me lamía el cuerpo, me metía los dedos en el ano y mi vagina abierta y chorreando por el vibrador insertado, era una combinación de todos, yo no sé si jadeaba, gemía, gritaba, chillaba, lo único que sé es que el placer era lo más exquisito que había sentido en mi vida y entre todo el me decía que le encantaba lo puta, deseosa, cerda, zorra, deseosa, sucia, pervertida que me veía.
Quería más y más, sin saber en que momento mi novio me quito la venda, aunque no la tuviera tenía los ojos cerrados por el placer, tampoco sé en que momento sentí un intenso dolor en mis pezones un dolor que me recorrió entera, pero cuando traté de abrir los ojos y ver con dificultad, mi novio me había puesto unas pinzas en los pezones, el dolor que sentía, con el placer del vibrador, me tenían a punto de correrme, era una combinación exquisita.
- ¿Te gusta lo que sientes perra? Quiero ver como te corres, vamos amor correte, sabes que me gusta verte o ¿quieres que siga con la sorpresas que prepare para ti? Aún no he encendido las velas para echarte la cera ¿o prefieres que use el látigo? – Cuando mis oídos procesaron esas palabras, me corrí completamente no aguante y me corrí mojando todo y con tanta fuerza que sentí como expulsaba el vibrador de mi vagina, moje las sabanas y seguía jadeando recuperando la respiración, sentí como me flaquearon las piernas y me sentí débil, sentí que iba a perder la consciencia, pero ese fue uno de los mejores orgasmos de mi vida.
- Feliz cumpleaños mi zorrita, espero que te haya gustado la forma de empezar el día porque nos queda toda la tarde todavía – Fue lo que me dijo Cristóbal cuando trataba de recuperarme mientras seguía jadeando y recuperando la respiración como podía. Me desató con suavidad y me quitó las pinzas, cuando enfoque mi vista vi como su enorme erección sobresalía de su pantalón, se me hizo agua la boca y para regresarle el favor se la chupe, ese día fue el mejor cumpleaños privado de mi vida, pasamos toda la tarde haciéndolo usando diferentes juguetes. Me volví toda una puta y terminé con el culo y la vagina abiertos y listos para cualquier cosa. ¡Me volvi toda una zorra, pero nunca fui tan feliz que en mi cumpleaños ni recibí tantos orgasmos de regalo! ¡Te amo mi vida a ti y a nuestros juguetes!
Busqueda Entrante:
- Relatos se me mojan los calzones
Comentarios:





Dejar un Comentario